Fachada principal de Casa Pilatos

Los monos de Casa Pilatos

Antonio Jesús Boje Priego:

A lo largo de la historia el patrimonio artístico de las ciudades se ha ido enriqueciendo con diferentes edificaciones. Una de estas edificaciones clásicas son las Casas-Palacio, que sirvieron de residencia a las familias más poderosas de cada época. Si pensamos en estas Casas-Palacio, no podríamos imaginárnoslas  sin sus típicos jardines con fuentes, donde se mezclan elementos vegetales con elementos artísticos. Pues en los siglos XVI y XVII, en muchas de estas casas, existía otro elemento que decoraba estos jardines, jaulas donde se exhibían animales exóticos provenientes tanto de América como de África, como es el caso de los monos de Casa Pilatos. De este modo era habitual encontrar desde pájaros de plumajes coloridos a peligrosas fieras o simpáticos monos.

Estos animalillos, que se exponían a los visitantes como un elemento decorativo más de esas residencias, protagonizaron numerosas y divertidas anécdotas. Este es el caso de Casa Pilatos, donde los duques de Alcalá de los Gazules, que representaba la cúspide de la nobleza sevillana, tenían más de doce macacos en una habitación junto al muro de la huerta del convento de las monjas agustinas de San Leandro.

Estos monos, consiguieron un día escapar de su presidio, y para celebrar su recién ganada libertad, saltaron por los tejados vecinos, entre ellos el del citado monasterio. Si tenemos en cuenta que durante su cautiverio estaban separados por sexo, cuando escaparon, es normal que dieran rienda suelta a sus necesidades más primitivas.

Este desmelenamiento carnal de los simios provocó las protestas de la priora del convento, que escandalizada, elevó una carta de protesta a los duques. En esta carta, aunque también protestaba por los destrozos causados por los animales que usaban las tejas de armas arrojadizas, mostraba sobre todo su indignación ante el lamentable espectáculo que habían tenido que presenciar sus monjas y novicias. Imaginen a esas pobres mujeres, observando por las ventanas las continuas copulaciones y erecciones de los monos.

Esta anécdota, solo es una pequeña parte de las historias que encierran los muros de la Casa Pilatos, y que podrán descubrir en nuestras visitas nocturnas al edificio.